Antes de la fabricación, cada plano técnico necesita su sello de aprobación: fecha, responsable, cantidad de piezas, conjunto. El problema: el cajetín está en un sitio distinto según el plano — a veces apaisado, a veces vertical. A mano eso significa: abrir, buscar, posicionar, teclear. Por cada plano. En series con cientos de planos, un devorador de tiempo.
Un contenedor Docker hace en minutos lo que antes era una tarde entera frente a la pantalla.
Un procedimiento de template matching (OpenCV) busca el cajetín en cada página — da igual cómo esté orientado el plano. Se comprueban las cuatro orientaciones (0, 90, 180 y 270 grados) y el tamaño se rastrea en 25 niveles de escala, hasta que el hallazgo es seguro.
La posición encontrada se convierte automáticamente de píxeles a coordenadas PDF; los valores proceden de un archivo adjunto por plano. El tipo de letra, el tamaño y el color son configurables para cada campo — si se desea, con la marca roja «ORIGINAL».
Como contenedor Docker, el sellador procesa pilas enteras: cientos de planos en minutos. Las páginas sin cajetín pasan sin cambios, y un PDF corrupto no detiene el lote — se protocoliza y el resto continúa.
No es magia, es oficio.
Las coordenadas fijas funcionan exactamente hasta el primer plano con otra estructura. Por eso el cajetín se busca de nuevo en cada página — la solución se adapta a los planos, no al revés.
¿Una página sin cajetín? Pasa sin cambios. ¿Un PDF corrupto? Se protocoliza y se omite. Con cientos de planos por lote, esa es exactamente la diferencia entre «funciona» y «se para».
Funciona sobre su infraestructura existente, sin obligación de nube. Sus planos — y con ellos su know-how de diseño — no salen nunca de casa.
El sello de aprobación es solo un ejemplo. La misma técnica cumplimenta, marca o comprueba todo lo que circula como PDF por su empresa — aunque en cada página esté en un sitio distinto.
Si en su empresa alguien sella, rotula o clasifica PDF a mano: cuéntenoslo. Ese tipo de tareas casi siempre se puede automatizar.
Contáctenos